La muerte misterio ineludible. 60 años de Macario

Fue la primera película mexicana nominada al Oscar como Mejor Película extranjera en 1961, es considerada uno de los grandes clásicos del cine nacional y una de las obras clave en la filmografía de Roberto Gavaldón.

Desde su estreno en mayo de 1960 en el Festival de Cannes, Macario (1960), la adaptación cinematográfica de Roberto Gavaldón -con guion de Emilio Carballido y el directos- del texto homónimo de B. Traven, se ha colocado como una de las grandes películas de la cinematografía mexicana.

La cinta nos transporta a tiempos del Virreinato donde un humilde leñador, que compartió un trozo de guajolote con la muerte hambrienta, se vuelve depositario de una fórmula capaz de devolver la salud a los moribundos, por lo que despierta sospechas de brujería en la Santa Inquisición.

“Macario es una cinta arquetípica como lo son sus antecedentes literarios. La muerte como instancia justiciera, temida por igual por pobres y ricos. La única capaz de eliminar la brecha e igualar a todos los hombres. Ya una leyenda griega cuenta la historia de un pastor humilde que pidió a Caronte -el barquero del Hades que conducía las almas de los difuntos al otro lado del rio Aqueronte- que fuera padrino de su hijo. Caronte otorgo a su ahijado el poder de adivinar las muertes próximas, pues podía verlo a él a los pies del lecho de los moribundos. Enriquecido por el don, tras intentar burlar a Caronte para salvar a una princesa que sería luego su esposa, terminará muerto, reclamada su alma por el barquero. Esta historia ya incluye la metáfora de las alas como velas que se van consumiendo conforme avanza la vida”.

“El enfoque neorrealista del cine de Gavaldón es desolador, pero su obra posterior como es el caso de Macario, esta impregnada de la conmovedora riqueza de la espiritualidad mexicana, particularmente su proximidad a la muerte. En Macario, un trabajador pobre sueña con tener un pollo asado para él solo para no tener que compartirlo una sola vez con sus muchos hijos. Su esposa, compasiva, encuentra la manera de realizar su sueño, pero cuando el hombre se instala en un banquete solitario en el desierto, ocurre una serie de extraños incidentes: hombres o apariciones, lo visitan, decididos a compartir su comida. Al principio se resiste, pero finalmente cede ante la misteriosa figura que se parece tanto a su propio estado miserable que no puede evitar compadecerse.

Por ello, es recompensado con una opción milagrosa, que cura enfermedades. Un milagro, pero que tiene un precio, y traerá grandes riquezas a este pobre agricultor, pero también envidia y desgracia”.

Escrito por:

Sandra Díaz