La honestidad, la compasión, el amor y la gratitud, representados en esta gran película de la época del cine de oro Mexicano.

Se dice que Emilio “El Indio” Fernández escribió María Candelaria como regalo de cumpleaños para Dolores del Río quien, junto a Pedro Armendáriz, dieron vida a Lorenzo Rafael y María Candelaria, una pareja destinada a la desgracia.

María Candelaria es una indígena que fue echada del poblado por ser la hija de una prostituta y vive en una choza aislada. No desea nada más que criar a su marranita hasta que llegue a la edad de parirse para que pueda vender los cerditos y comprarse un vestido para casarse con su prometido Lorenzo Rafael. Sin embargo, el destino no los dejara en paz.

El cacique, quien la pretende, se aprovecha de su pobreza para sacar ventaja. La ex novia de Lorenzo Rafael fomenta el odio hacia María Candelaria en el pueblo, Un pinto conocido que viene de México para grabar a los indígenas en sus cuadros se deslumbra por la belleza de María, quiere pintarla y procura ayudarla, pero sus esfuerzos salen mal, y se la llevan sin intención a su fin trágico.

La película nos muestra la crueldad de una sociedad prejuiciosa que se dice religiosa, la diferencia de clases y razas pues, aunque se trata de una comunidad indígena, la preferencia por los extranjeros es notoria.  Nos detalla el sinfín de prejuicios eclesiásticos y patriarcales que caracterizaba al México del siglo XX.

Cada personaje tiene una identidad, María Candelaria representa a una mujer dócil, sin embargo, no se siente víctima, por el contrario, soporta todo lo que se dice de ella, además la motiva el amor que siente por Lorenzo Rafael, quien a su vez es un ser humano noble, amoroso y protector; Don Damián, el cacique, la persona que con un poco de poder y dinero manipula las situaciones a su favor debido al odio que le genera el desprecio de Candelaria.

El atuendo refuerza su diferencia con el resto de la comunidad; no es casual que lleve traje regional jalisciense, símbolo de la nación mestiza desde mediados del siglo XIX, utilizado por los hacendados. Damián es el retrato negativo de esa generación de indígenas beneficiados por los cambios sociales, nuevos propietarios integrados al proceso modernizador y a los valores liberales.

Dolores del Río logra su máxima altura, su consagración como actriz poderosamente dramática. Incluso en los escorzos más rebuscados, no pierde el tinte sombrío de mujer perseguida. Pedro Armendáriz, dueño total de su papel el indio manso, el indio sumiso al que sólo un choque brutal puede despertar a una realidad. María Candelaria es la exaltación, la sublimación de uno de los paisajes más hermosos de nuestro país, y la exposición, en perfecto y acompasado tono dramático, de una tragedia absoluta.

La película fue ganadora del premio Palma de Oro del Festival de Cannes en 1946 y el reconocimiento a la mejor cinematografía para Gabriel Figueroa en el mismo festival. Era la primera vez que una película mexicana era reconocida por el premio más importante a nivel mundial.

Es innegable pensar en la influencia que tuvieron películas como María Candelaria en el desarrollo social de nuestro país.

Escrito por:

Sandra Díaz